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COLOQUIO REALISMO LA ÚLTIMA VANGUARDIA (Modesto Trigo Trigo)

 

REALISMO ULTIMA VANGUARDIA

COLOQUIO A CARGO DE MODESTO TRIGO TRIGO

DIA 11 DE MAYO A LAS 12 AM

EN LA SALA DE EXPOSICIONES DEL CENTRO CULTURAL DE SANCHINARRO (MADRID)

 

El nombre vanguardia se estampó a primeros del siglo XIX y designaba una serie de inquietudes artísticas que serían la avanzadilla cultural de esos años.

El vanguardismo no solo significaba una tendencia unitaria sino que forma parte de varios movimientos, cada uno de ellos con sus singularidades y técnicas propias.  Lo que tuvieron en común fue una pretensión de crear un arte nuevo y que cercenase definitivamente el realismo.

El nacimiento del vanguardismo significó un momento de unidad para los artistas europeos que quería una nueva cultura.

Abandonaban a toda imagen de realidad, que era la base del estilo que querían erradicar e intentaban expresar su visión de la vida mediante la distorsión deliberada de los objetos y su relación con la naturaleza no se sustentaría con la imitación de la realidad sino en transgresión de la misma.

Buscaban la originalidad, la individualidad, la diferencia y la novedad, de ahí el nombre de vanguardia. Busca la espontaneidad, no el trabajo previo y minucioso.

De hecho cuando les preguntas a alguno de estos artistas sobre su obra para que te guíen sobre el que han plasmado te suelen contestar, que está hecho para que cada uno vea lo que desee.

¿Y porque el realismo es vanguardia?

Hasta la llegada de la cámara fotográfica y sobre todo del color en la fotografía, el realismo ha cumplido la función de escribir la historia. Desde aquellos primeros humanos que pintaban en las paredes de las cavernas, pasando por civilizaciones como la egipcia, la griega, la azteca si no hubieran empleado el realismo no sabrías ahora como se habría escrito la historia del mundo.

Es mas el realismo se ha ido transformando y adaptando a los tiempos y de alguna forma ha ido rompiendo moldes de épocas pasadas, por lo tanto siempre ha sido una vanguardia o tal vez la mas constantes de las vanguardias.

 

-          REALISMO DE ARTE ACTUAL Y MUSEOS

 

En la actualidad, los que dominan en las academias, los que juzgan en los concursos de pintura, escultura, arquitectura o música, son hijos directos de aquellas míticas vanguardias de principios del ya siglo pasado. Consciente o inconscientemente, imponen sus criterios o modos de ver y por tanto sus normas, de modo que lo que en sus orígenes fue profundamente antiacadémico, en sus continuadores se ha convertido en el estándar y en lo académico. Lo académico hasta hace sólo tres décadas estaba fundamentalmente en contra de lo figurativo, en especial contra cualquier tipo de realismo, considerándolo algo propio del pasado y que ya ni podía ni debía volver. Pero en los últimos años, cada vez más, tanto el público como los artistas jóvenes han ido reclamando la libertad expresiva para aquellos que quieran usar también formas figurativas, y así, después de la transvanguardia italiana, se han visto artistas como Barceló, con técnicas y texturas de vanguardia, y otros que, más veteranos, como Antonio López, José Hernández, Juan Muñoz, Julio López Hernández, Cristóbal Toral o Eduardo Naranjo, que han buscado un camino propio a través de los objetos, pero alejados del objetualismo del Pop-art y otros movimientos que surgían como vanguardistas. Finalmente se les ha comenzado a aceptar y así, tras duras polémicas en la prensa, autores como Antonio López han podido tener un lugar en museos estatales emblemáticos como el Reina Sofía de Madrid. Esto ocurre cuando, después de casi un siglo de continuas vanguardias y de varias promociones de estudiantes con pretensiones de ser artista salidas de las facultades universitarias de Bellas Artes, se descubre que muchos jóvenes licenciados en Artes (bellas o feas, ya poco suele importarles) no saben siquiera las técnicas mínimas para crear una obra al estilo tradicional de manera que se sienten abocados a la abstracción, las instalaciones y en general a obras que muchas veces no requieren de una gran destreza técnica sino de imaginación y oportunidad para colocarlas en el mercado del arte y triunfar. Ante esto, el mercado, y por tanto los entendidos que asesoran a los compradores, así como no pocos galeristas, también han comenzado a ser más prudentes, ya que, no sólo en alguna de las últimas crisis económicas, sino de modo más firme y estable, han visto que obras antes muy cotizadas y autores en cierto momento muy valorados dejaban poco a poco de serlo, cayendo sus precios y su estela de gloria en el olvido, en cuanto la coyuntura que los sostenía, a menudo demasiado artificialmente, se va transmutando en otras que favorecerán a diferentes personajes o tendencias o, más simplemente, se van diluyendo en el pasado.

Otro aspecto a tener en cuenta es que comienza a sentirse una cierta saturación de la abstracción y de obras pretendidamente vanguardistas que desde hace décadas y por miles de creadores promovidas no hacen a menudo sino repetir esquemas y aun copiarse sin cesar, siendo la novedad uno de los valores más importantes para las artes plásticas vanguardistas, ensalzado casi como si fuera un dogma a la hora de poder decir si una obra de arte merece la pena o no. Según ese criterio, ni J. S. Bach sería un gran compositor, frente a otros mucho más ocurrentes, ni buena parte de las obras que la historia del arte muestra con admiración y reverencia serían tan interesantes, ya que ese criterio es propio del siglo XX y en otras épocas se buscaba más la belleza o cierto sentido, expresión, sentimiento, etc., que la novedad. Los que se pretendían vanguardistas llevan ya casi un siglo repitiéndose, con manchas, abstractos diseños, texturas o composiciones, precisamente cuando en ellos el romper, la novedad, ha venido a ser considerado como algo esencial.

También es propio de la Modernidad el uso de modos tradicionales, y ahí están los historicismos -tan alabados también por el Romanticismo y por éste propiciados- que se desarrollan mayormente hasta la Primera Guerra Mundial: neogótico, vuelta al clasicismo, etc. Ahora bien, el realismo actual al que aquí vamos a hacer referencia no pretende volver a ese modo tradicional de trabajar ni a sus referentes ideológicos, aunque se le asemeja por algunas formas, pues combinan métodos diversos en su obra y utilizan luces, modos de ver la realidad que no se trabajaban anteriormente, del mismo modo que también reflejan objetos y realidades que no podían existir en otras épocas, como un bodegón donde se exprese una radio rota o unas cintas de música junto a unos cigarrillos apagados en una estantería actual, como hace Franquelo, por ejemplo. Tampoco el tratamiento es igual, y así Franquelo, lo mismo que pinta con acrílico y óleo, no duda en utilizar tecnología digital en la estampación. Otros mezclan texturas, piedras, arena o metales, como Naranjo y Trigo, etc. De este modo, las técnicas y el enfoque, la mentalidad y los modos de interpretar les convierte en claros artistas y exponentes de su tiempo. 

Esta obra de pintores que retoman algunos de los modos del realismo y los hacen evolucionar -ninguno de ellos podría confundirse con un pintor del siglo XIX o con uno de principios del XX, pues han hecho evolucionar la manera de pintar, en métodos y técnicas, y también la sensibilidad con la que pintan- en ocasiones recuperan la idea de belleza e incluso la de armonía, siendo en este sentido novedosos, ya que no suelen reflejar la belleza mil veces representada de modo similar sino que descubren nuevos ámbitos en los que ésta se presenta. 

Ilia Galán

Humanidades: Geografía, Historia y Arte

Universidad Carlos III de Madrid

28903 Getafe (Madrid)

 

-          REALISMO E IRREALES

 

La historia nos debería servir para poder hacer ejercicios de análisis.

La invención de la cámara fotográfica estableció un antes y un después en el arte pictórico. Antes de la descubrimiento de la fotografía, el arte se concentraba en personificar la realidad con el mayor realismo posible, las proporciones eran imprescindibles, la perspectiva algo a conocer con precisión, llegando al punto que en las escenas religiosas o mitológicas se llegara a ese realismo. No obstante, fue precisamente después de la aparición de la fotografía cuando efectivamente se puede hablar del apogeo del realismo.

Los artistas pasearon la representación de la realidad por un espacio de tiempo. Al principio las fotografías eran en blanco y negro y no tenían calidad, la tecnología era experimental. Sin embargo, eso cambió en el transcurso del tiempo, la tecnología asociada a la fotografía evolucionó, se popularizó y gradualmente se convirtió en lo que conocemos hoy en día.

También hoy en día se hacen cuadros a figuras importantes de la política, por tradición y porque no los pagan ellos muy bien pagados, pero sería inadmisible como válido llevar un autorretrato realizado a mano en el documento nacional de identidad.

El arte de la pintura, también ha evolucionado al haber encontrado una fuerte competencia por parte de la fotografía. La pintura realista evolucionó en una dirección diferente y opuesta, donde ya vemos el surrealismo en 1920, mucho antes de que hubiera Instagram y mucho antes de que tener una cámara de fotos fuera habitual entre la "clase media".

La pintura evolucionó con gran rapidez. Hubiera sido posible haber comenzado una batalla con la fotografía intentando superarla de alguna forma, y en parte podemos ver eso en el hecho de que la invención de la fotografía preceda al realismo. Sin embargo era fácil llegar a la conclusión de que era una batalla mas que perdida. Muchos pintores veían peligrar su trabajo. Sin embargo, en una generación, fueron los suficientemente hábiles para evolucionar y encontrar un hueco al que la fotografía no podía llegar.

La fotografía dio paso al cine, y la informática a las imágenes generadas por ordenador. El arte pictórico, englobado dentro de las bellas artes, encontró un aliado en estos desarrollos técnicos, y el cine, hijo de la fotografía e inicialmente del realismo, se ha desarrollado mucho más allá.

La máxima alegoría del arte en el cine está en películas con inversiones multimillonarias, que no se ajustan a la representación de la realidad, sino todo lo contrario.

En el cine se ha invertido mucho dinero en llegar a la tecnología en los efectos especiales. Y así en los últimos años lo que más prevalece son los efectos especiales digitales, realizados por ordenador, y que se asemejan mucho a la pintura. De hecho, el arte digital para películas y videojuegos es una de las principales salidas laborales para los estudiantes de bellas artes. En este sentido cabe preguntarnos si la representación de la realidad fue siempre el objetivo de la pintura o sólo fue algo provisional entre las pinturas prehistóricas, las religiosas, etc. y la creación de ficciones que vemos en la actualidad.

 

-          GALERIAS Y REALISMO

El eco que da cada año la feria de arte ARCO, con sus colores estridentes, sus instalaciones sin sentido alguno y sus múltiples excesos, parece haber marcado una caída caído en su credibilidad. Parece que ese digamos todo vale circense, va dando paso a la deliberación y preocupación política, a la crítica, a la denuncia socia.

También la corrupción y la crisis han entrado en esta feria de arte.

El propio director de Arco decía, cuando reviraba la responsabilidad hacia la prensa: «Las piezas provocativas las buscáis los periodistas, pero la provocación por la provocación no aporta demasiado.

Las galerías ya empiezan a preferir tener algo que aporte algo a los coleccionistas». E incluso la baronesa Thyssen, insistía en que la provocación es innecesaria en el arte, que, añadió, debe apelar a la belleza.

Galeristas, críticos y creadores coinciden en señalar que este giro hacia la realidad y hacia algo compresible es una muestra de responsabilidad, y que se forja con la presencia de muchas de las galerías internacionales que han conducido la consolidación de esta feria. La hegemonía de la pintura parece ser ya una realidad y dicen, también es un símbolo de convicción en el mercado, que suele priorizar el lienzo frente a la escultura y la instalación.

 

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